Aneurismas y cerebrovascular
Un aneurisma es la dilatación de un vaso sanguíneo en el cerebro, generalmente, una arteria cerebral que tiene riesgo de ruptura debido a la debilidad de su pared.
Los pacientes con aneurismas cerebrales pueden presentar dos escenarios clínicos:
- Paciente sano, sin síntomas, al que se le encuentra como hallazgo incidental al encontrar un aneurisma no roto.
- Paciente con dolor de cabeza intenso y con más manifestaciones clínicas, debido a un aneurisma roto que desencadena ¡una emergencia!
El pronóstico de estos dos escenarios es abismalmente distinto, por lo que es importante diferenciarlos:
Entre los pacientes con una hemorragia secundaria a la ruptura de un aneurisma, está descrito que la mitad puede fallecer antes de llegar al hospital.
Mientras que los pacientes que sí son atendidos, cuentan con 50% de posibilidades de presentar secuelas, pero no de perder la vida.
Por este motivo es que es altamente recomendable el tratamiento preventivo de un aneurisma, antes de que este se rompa.
Causas
Existen diferentes causas para la formación de un aneurisma. La teoría más aceptada es la debilidad de la pared de la arteria debida a un estrés mecánico causado por el flujo constante de sangre en una bifurcación.
Aunque se ha demostrado que alrededor de 15% de los pacientes tienen aneurismas hereditarios, también existen otras causas infecciosas o traumáticas que puedan formarlos; la más frecuente en una hemorragia subaracnoidea es el traumatismo. Este tipo de hemorragia es similar a la de un aneurisma y puede ser motivo de confusión.
Un aneurisma cerebral se origina por el debilitamiento de la pared arterial, causado por una combinación de factores congénitos, hemodinámicos y adquiridos. Entre los factores genéticos destacan la predisposición familiar y enfermedades como la poliquistosis renal, Ehlers-Danlos o Marfán.
El estrés hemodinámico en las bifurcaciones arteriales favorece la degeneración de la pared vascular. Entre los factores adquiridos, los más importantes son la hipertensión arterial, el tabaquismo, el consumo excesivo de alcohol o drogas, como la cocaína, y la aterosclerosis. En conjunto, estos mecanismos predisponen a la formación y eventual ruptura del aneurisma.
Síntomas
Es importante diferenciar los síntomas de un aneurisma no roto de uno roto.
Los no rotos pueden pasar desapercibidos sin causar síntomas, o bien producir dolores de cabeza (cefalea) retroocular o de manera inespecífica.
En cambio, los aneurismas rotos producen un dolor de cabeza severo, muy intenso, frecuentemente referido por los pacientes como “el peor dolor de su vida”. Según la severidad de la hemorragia que cause la ruptura de un aneurisma, serán los síntomas. En casos moderados y severos pueden producir pérdida del estado de alerta causando un deterioro neurológico.
Los síntomas más frecuentes son:
- Dolor de cabeza severo que persiste a pesar de las horas.
- Pérdida del estado de conciencia o confusión.
- Náusea y vómitos.
- Rigidez del cuello.
- Convulsiones
- Caída del párpado de un ojo y/o dilatación de una pupila (en el caso de aneurismas PCom).
Diagnóstico
En el caso de los aneurismas no rotos, el diagnóstico puede hacerse por medio de un hallazgo en una resonancia magnética cerebral.
En el caso de los aneurismas rotos, el primer estudio rápido y efectivo para un diagnóstico inicial, cuando un paciente se presenta con síntomas, es una tomografía de cráneo simple, en la que se detecta una imagen que sugiere sangre en el espacio subaracnoideo.
Una vez que se identifica una hemorragia, es necesario determinar la localización del aneurisma a través de:
Panangiografía cerebral: el estudio ideal para identificar las enfermedades cerebrovasculares. Es invasivo, ya que se inserta un catéter delgado a través de una arteria (puede ser en la ingle o el brazo), se guía hasta los vasos del cuello, seguido de una inyección de un medio de contraste que permite documentar la totalidad del árbol vascular cerebral a través de rayos X.
Angiotomografía: este es un estudio no invasivo que combina la tomografía (TC) con la inyección de un medio de contraste para obtener imágenes detalladas de los vasos sanguíneos y el flujo de sangre. Por su rapidez y su costo, es útil como estudio vascular inicial.
Tratamiento
Las opciones para tratar aneurismas se dividen en dos:
Cirugía: colocación de un clip en el cuello del aneurisma.
Terapia endovascular: es una técnica que consta del uso de dispositivos intraluminales que se aplican por medio de una punción femoral o radial. Estos dispositivos aseguran el aneurisma por la vía intravascular.
Es importante mencionar que, ante cualquier aneurisma, se analice detalladamente el caso para determinar profesionalmente qué opción de tratamiento es la mejor para cada paciente.
Publicaciones
Diego Mendez-Rosito, MD.
Testimonio de paciente con cinco aneurismas
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