Neuralgia del trigémino

Se describe como uno de los peores dolores experimentados en la vida de una persona. “En una ocasión llegó a nosotros un paciente joven, treintañero, llevaba casi un mes sin poder cerrar la boca, la parálisis le provocó una serie de aftas muy sumamente dolorosas”.

La neuralgia del trigémino es un trastorno neurológico que afecta el nervio trigémino, responsable de transmitir las sensaciones del rostro al cerebro. Este nervio se divide en tres ramas que abarcan la frente, mejillas, mandíbula y parte de la boca. Cuando se irrita o se daña, provoca episodios de dolor facial intenso, considerados como uno de los más severos en medicina.

Causas

Suele originarse por la compresión del nervio por un vaso sanguíneo cerca de su origen en el tronco encefálico. Esta presión daña la vaina protectora del nervio y provoca señales nerviosas erráticas. Otras causas menos comunes incluyen:

  • Esclerosis múltiple.
  • Tumores en la base del cráneo.
  • Malformaciones vasculares.
  • Traumatismos faciales o procedimientos dentales.

En algunos casos, no se identifica una causa específica, lo que se denomina neuralgia idiopática.

Síntomas

El síntoma principal es un dolor súbito, punzante, similar a una descarga eléctrica, que afecta generalmente a un lado de la cara. Estos episodios pueden durar segundos o minutos y repetirse varias veces al día. Actividades cotidianas como hablar, comer, cepillarse los dientes, afeitarse o incluso sentir una brisa pueden desencadenar el dolor. Aunque no compromete la vida, puede alterar significativamente su calidad.

Diagnóstico

Se basa principalmente en la descripción del dolor: su intensidad, duración y factores desencadenantes. El especialista puede realizar:

  • Examen neurológico para localizar el área afectada.
  • Resonancia magnética para descartar tumores, lesiones o esclerosis múltiple.

Estas pruebas son esenciales para diferenciar la neuralgia del trigémino de otros dolores faciales como los dentales o migrañas.

Tratamiento

El objetivo es reducir el dolor y mejorar la calidad de vida. Las principales alternativas para lograrlo son:

  • Medicamentos que bloquean las señales de dolor.
  • Procedimientos quirúrgicos (microdescompresión vascular, radiofrecuencia o radiocirugía) para aliviar la presión sobre el nervio o interrumpir la transmisión del dolor.

En casos asociados a otras enfermedades, como la esclerosis múltiple, se trata la condición subyacente. Aunque no existe una cura definitiva, la mayoría de los pacientes logra controlar los síntomas con un enfoque adecuado y seguimiento especializado.

Referencias

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