Adenomas de hipófisis
Los adenomas hipofisarios son tumores generalmente benignos localizados en la silla turca, aunque puede haber tumores invasores que se extienden más allá y dificultan su tratamiento.
La silla turca es una estructura ósea que aloja la glándula hipófisis y que, como su nombre lo indica, cuando es vista lateralmente, asemeja una silla de montar. La importancia de esta estructura radica en su cercanía con estructuras neurovasculares. Esta relación es crucial, ya que el crecimiento de un tumor hipofisiario causa frecuentemente la compresión de los nervios ópticos y produce un defecto visual caracterizado por la pérdida de la visión periférica. En algunos casos, el crecimiento de estos tumores puede invadir el seno cavernoso y los nervios que permiten la movilidad de los ojos.
Causas
Los adenomas hipofisarios se originan en la glándula hipófisis o pituitaria. Esta glándula tiene la función de producir, regular y distribuir hormonas de forma coordinada con el hipotálamo. De acuerdo con una evaluación endocrinológica del perfil hormonal, se pueden diferenciar dos grandes grupos de tumores:
- Adenomas hipofisarios no funcionales o no productores.
- Adenomas hipofisarios productores
Síntomas
Los síntomas se pueden dividir en dos grupos:
Síntomas por compresión de un macroadenoma de hipófisis
- Alteraciones visuales y pérdida de la visión periférica, que puede empeorar progresivamente hasta producir un defecto visual severo.
- Dolores de cabeza.
Síntomas por alteraciones hormonales
- Náusea o vómitos.
- Alteración de los períodos menstruales.
- Disfunción o pérdida del deseo sexual.
- Aumento de peso.
- Aumento en la cantidad de orina.
Síntomas que se presentan en el caso de adenomas productores de hormonas
⇒ Adenomas productores de hormonas de crecimiento o acromegalia.
- Aumento del tamaño de las manos y los pies.
- Aumento de volumen facial (nariz, labios, barbilla).
- Problemas de corazón.
- Alteración del sudor.
⇒ Adenomas productores de ACTH o enfermedad de Cushing
- Aumento de peso.
- Acúmulo de grasa abdominal o en la espalda.
- Estrías abdominales.
- Cara redonda.
- Hematomas.
- Aumentos de la presión.
- Alteración de la glucosa.
Diagnóstico
El diagnóstico de los tumores hipofisarios se hace mediante una resonancia magnética cerebral/hipófisis con medio de contraste intravenoso (gadolinio).
Existen microadenomas (menores a 1 cm) y macroadenomas (mayores a 1 cm). La estrecha relación con estructuras neurovasculares es muy importante para determinar la posición de los tumores pituitarios.
Los macroadenomas tienen mayor posibilidad de desplazar los nervios ópticos y producir síntomas en el paciente.
En estos casos, es importante completar el diagnóstico con una tomografía de senos paranasales para poder determinar las características de la silla turca y del sistema nasal del paciente. A su vez, el perfil hormonal es mandatorio al estudiar un adenoma de hipófisis, ya que con él podemos determinar el exceso o deficiencia de producción de hormonas.
Además, debido a la alta frecuencia de los defectos visuales, se sugiere hacer siempre una campimetría visual para poder documentar el defecto visual.
El tratamiento de los adenomas puede ser multidisciplinario, de acuerdo con el tipo de tumor diagnosticado.
Tratamiento
Existen tres modalidades de tratamiento:
- Tratamiento médico. Este puede ser con medicamentos orales o inyectados, los cuales tienen como objetivo, en el caso de los adenomas hipofisarios funcionales, el control temporal del exceso de producción de hormonas. Al tratarse de prolactinomas, la respuesta al tratamiento médico es especialmente favorable.
- Cirugía. Tiene como propósito diagnosticar el tipo de tumor tras enviar una muestra a patología, así como resecar o quitar la totalidad del tumor, o lo que sea accesiblemente seguro.
Este procedimiento, conocido como endonasal endoscópico, se realiza accediendo hasta la silla turca a través de las fosas nasales.
Una adecuada técnica de microcirugía con profundos conocimientos anatómicos y funcionales es vital para el éxito de una cirugía.
La extensión de la cirugía va a depender de la localización del tumor. Es importante hacer un adecuado plan quirúrgico para la prevención de riesgos, como en el caso de las fístulas de líquido cefalorraquídeo. Por ello es que se usan diferentes tecnologías para mayor seguridad del paciente. - Radioterapia. El tratamiento complementario con radioterapia es importante en el caso de los adenomas hipofisarios que recurren después de una cirugía. Es muy importante que este remanente de tumor se encuentre a una distancia considerable de los nervios ópticos u otras estructuras neurológicas, para prevenir un daño inducido por la radiación.
En la radioterapia se establecen dosis que se dividen en múltiples sesiones ―generalmente 28― que se aplican gradualmente, todos los días, durante un mes. Esta técnica suele aplicarse cuando los volúmenes tumorales son relativamente elevados.
Testimonio de paciente con adenoma de hipófisis
El Dr. Diego Méndez Rosito es miembro de la Pituitary Network Association.
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