Astrocitomas

Los astrocitomas son un tipo de gliomas que se encuentran en el interior del cerebro o de la médula espinal. Estos son los tumores cerebrales más frecuentes y se clasifican en cuatro grados, según su agresividad y pronóstico de vida.

Causas

Existen causas genéticas en donde una anomalía en el ADN genera el aumento de la replicación celular de manera anormal y provoca una masa llamada tumor. Por lo general, aparecen de manera esporádica sin tener una relación hereditaria o familiar.

Existen algunos tumores, menos frecuentes, que sí pueden tener una relación hereditaria, aunque estos están asociados a síndromes genéticos familiares dominantes. Cuando esto ocurre, es necesario hacer una evaluación por el departamento de genética.

Síntomas

Debido a que los astrocitomas se encuentran en el interior del cerebro, el efecto de masa de estos tumores y la importante inflamación que está a su alrededor causan un deterioro relativamente rápido en los pacientes. Este puede iniciar con dolores de cabeza que no mejoran con tratamiento médico y que, al cabo de algunas semanas, pueden progresar hasta presentar náuseas y/o vómitos. Existen otros síntomas que se pueden presentar según la localización del tumor. Por ejemplo, si un tumor se encuentra cerca del área del lenguaje, este causará un déficit ya sea por la presencia del tumor o por una inflamación importante.

Diagnóstico

La resonancia magnética es el estudio inicial para la evaluación preoperatoria de un astrocitoma. Este estudio podrá analizar tanto la localización como las características del tumor. Dentro de las características más importantes están evaluar si capta o no el medio de contraste y qué tanta inflamación produce en los tejidos vecinos. Sin embargo, el diagnóstico definitivo de un astrocitoma se da, únicamente, a través de una biopsia con un análisis histopatológico, inmunohistoquímico y molecular. Es decir, el diagnóstico se puede establecer solamente con cirugía.

Existen astrocitomas benignos y malignos. Estos se diferencian de acuerdo con el tipo de tumor diagnosticado, ya sea en alto o bajo grado, y se clasifican del I al IV, de acuerdo con la OMS (Organización Mundial de la Salud), donde los grados I son benignos y los grados IV son malignos. Estas clasificaciones ayudan a establecer el pronóstico y tratamiento:

  • Grado I: astrocitoma pilocítico.
  • Grado II: astrocitoma difuso.
  • Grado III: astrocitoma anaplásico.
  • Grado IV: glioblastoma multiforme.

Tratamiento

El tratamiento de los gliomas puede ser multidisciplinario, según el tipo de tumor diagnosticado.

Cirugía

La cirugía tiene el propósito de:

  • Diagnosticar el tipo de tumor, enviando una muestra a patología.
  • Resecar o quitar la mayor parte del tumor posible preservando la integridad neurológica.

Una adecuada técnica de microcirugía, con profundos conocimientos anatómicos y funcionales, es vital para el éxito de una cirugía.

La extensión de la cirugía dependerá de la localización del tumor. En estos casos, se utilizan diferentes tecnologías para mayor seguridad del paciente. Un análisis preoperatorio con una resonancia magnética funcional puede evaluar la necesidad de establecer protocolos especiales durante la cirugía. En algunos casos, por ejemplo, cuando el tumor está muy cerca de alguna área crítica, incluso es necesario interactuar con el paciente durante el procedimiento o hacer protocolos de estimulación de la corteza cerebral para garantizar un mejor resultado posoperatorio. Por su parte, el uso de filtros especiales en el microscopio (fluorescencia intraoperatoria) permite una mejor visualización del tumor durante la cirugía y, por lo tanto, un mejor resultado.

Quimioterapia o “quimio”

Según el tipo y grado de glioma, puede ser necesario el tratamiento complementario con quimioterapia. El uso de agentes biológicos individuales, o en conjunto, ayuda al control del tumor cerebral y, por lo tanto, a la sobrevivencia. Estos agentes contribuyen a potenciar la radioterapia por medio de la radio sensibilización de las células tumorales. Este tratamiento es dirigido por un especialista en neurooncología.

Radioterapia

El tratamiento complementario con radioterapia es importante en los gliomas de alto grado. La radioterapia funciona con la aplicación muy precisa de altas dosis de radiación directamente en el tumor, la cual se aplica por medio de múltiples haces que convergen en un punto delimitado del tumor.

Esta radiación actúa a nivel del DNA en las células tumorales, alterándolas para prevenir que se continúen replicando de manera anormal.

Existen múltiples estudios en donde se ha demostrado que los pacientes con cirugía + radioterapia tienen una mejor sobrevida que los pacientes que tienen únicamente cirugía. Por ello, la radioterapia se ha establecido como un tratamiento adyuvante muy importante en los pacientes con gliomas de alto grado.

Existen dos modalidades generales para el tratamiento en estos pacientes:

  • Radioterapia: consiste en administrar una dosis que se divide en múltiples sesiones. Por lo general, la dosis total se reparte en aproximadamente 28 sesiones y se aplica diariamente, de forma gradual, durante casi un mes. Esta técnica se aplica generalmente cuando los volúmenes tumorales son relativamente elevados.

  • Radiocirugía: aquí se establece una única dosis, que se administra en una sola o en pocas fracciones. Esta técnica se aplica usando un acelerador lineal (LINAC), Gamma Knife o bomba de protones. Para ser candidato a esta técnica, el volumen o tamaño de la lesión debe ser pequeño y no estar en íntimo contacto con estructuras vitales (por ejemplo, el nervio óptico o el tallo cerebral).

La radioterapia es aplicada por un equipo de especialistas, formado por un neurocirujano especialista en radioterapia o por un radiooncólogo, así como físicos médicos, quienes, en conjunto, analizan el objetivo y evalúan la mejor alternativa de tratamiento.

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