Glioblastoma multiforme (GBM)
Es el tumor cerebral maligno más frecuente y agresivo en adultos. Se origina en las células gliales del cerebro, encargadas de sostener y proteger las neuronas. Este tipo de cáncer se caracteriza por su rápido crecimiento y su capacidad de infiltrarse en el tejido cerebral sano, lo que dificulta su tratamiento. Aunque representa un desafío terapéutico, existen opciones que pueden mejorar la calidad de vida y prolongar la supervivencia.
Causas
Las causas exactas del glioblastoma no se conocen, pero se han identificado factores asociados:
- Mutaciones genéticas: alteraciones en genes como TP53, EGFR y PTEN favorecen el crecimiento descontrolado de las células.
- Factores ambientales: la exposición a la radiación ionizante se considera el principal factor de riesgo externo.
- Predisposición genética: en menos del 5% de los casos, existe una relación con síndromes hereditarios. La mayoría de los casos son esporádicos, sin antecedentes familiares ni factores ambientales claros.
Síntomas
Los síntomas dependen del tamaño y la localización del tumor, pero los más frecuentes son:
- Dolor de cabeza persistente, que puede empeorar por las mañanas.
- Convulsiones, incluso en personas sin antecedentes.
- Alteraciones neurológicas como pérdida de fuerza, dificultad para hablar, problemas de memoria y cambios en el comportamiento.
- Alteraciones visuales, incluyendo visión borrosa o doble.
- Náuseas y vómitos por aumento de la presión intracraneal.
Diagnóstico
El diagnóstico incluye:
- Resonancia magnética (RM): principal herramienta para localizar el tumor y evaluar su extensión.
- Tomografía computarizada (TC) y, en algunos casos, PET para estudios complementarios.
- Biopsia: confirma el tipo de tumor y permite análisis moleculares para personalizar el tratamiento.
Tratamiento
El tratamiento del glioblastoma es multimodal y suele incluir:
- Cirugía: extirpación máxima posible del tumor mediante técnicas avanzadas (como cirugía guiada por fluorescencia).
- Radioterapia: aplicada después de la cirugía para destruir células residuales.
- Quimioterapia.
- Terapias innovadoras: como campos eléctricos tumorales, medicamentos dirigidos e inmunoterapia en ensayos clínicos.
- Cuidados paliativos: para controlar síntomas y mejorar la calidad de vida.
A pesar de los avances, el glioblastoma tiende a recurrir, por lo que se requiere seguimiento continuo. La supervivencia media es de aproximadamente 15 meses tras el diagnóstico, aunque varía según la respuesta al tratamiento y factores individuales.
Referencias
Mayo Clinic. (2023). Glioblastoma – Diagnóstico y tratamiento. Recuperado de https://www.mayoclinic.org
National Cancer Institute. (2024). Glioblastoma Treatment (Adult). Recuperado de https://www.cancer.gov
Ureña Maxwell, Á., et al. (2024). Glioblastoma multiforme: Una revisión epidemiológica, fisiopatológica y terapéutica. Revista Electrónica de PortalesMedicos.com, XIX(15), 540-548.
Stupp, R., et al. (2005). Radiotherapy plus concomitant and adjuvant temozolomide for glioblastoma. New England Journal of Medicine, 352(10), 987-996. https://doi.org/10.1056/NEJMoa043330
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